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miércoles, 29 de abril de 2026

ARBANASI: IGLESIA DE LOS SANTOS ARCANGELES E IGLESIA DE LA NATIVIDAD

 ARBANASI

DIA 5

El quinto día de nuestro viaje nos levantamos pronto en Veliko Tarnovo y tras el desayuno en el Hotel nos ponemos rumbo a Arbanasi, un pequeño pueblo a menos de 10 minutos de Veliko Tarnovo, famoso por sus iglesias decoradas con frescos y por su historia, muy ligada a la élite del pais.

Llegar es muy fácil porque está a pocos kilómetros de Veliko Tarnovo, sobre una zona algo elevada que permite tener unas vistas preciosas sobre el pueblo. Encontrarás fácilmente aparcamiento, y te recomiendo dar un paseo, ya que es bastante agradable, tanto para visitar las iglesias como para contemplar muchas de las casas tradicionales únicas en el pueblo.

El pueblo surgió probablemente entre los siglos XV y XVI, durante el dominio del Imperio Otomano, pero su verdadera época dorada fue en los siglos XVII y XVIII, cuando gracias a su empuje comercial, y el hecho de que gran parte de las familias adineradas de la zona residiesen en el pueblo gracias a los beneficios fiscales que les había concedido el Imperio Otomano, se construyeron grandes casas fortificadas y varias iglesias decoradas con impresionantes frescos.

El declive del pueblo vino a partir del siglo XVIII, cuando fue saqueado, motivo por el cual, el pueblo perdió preponderancia económica y al igual que Bojentsi, hizo que su conservasen muchas de las casas ancestrales.

Varios son los lugares que se pueden visitar, hay varias casas museos, como la Casa Konstantsalieva, del siglo XVII, donde puedes ver como vivían las familias adineradas hace varios siglos.

Aunque realmente lo que no puedes perderte son dos de las iglesias más impresionantes de toda Bulgaria, la Iglesia de los Santos Arcángeles y la Iglesia de la Natividad de Cristo

IGLESIA DE LOS SANTOS ARCANGELES MIGUEL Y GABRIEL

Iglesia de los Arcángeles

La primera de las iglesias que visitamos fue la de los Iglesia de los Arcángeles Miguel y Gabriel, construida entre finales del siglo XVII y comienzos del XVIII, en pleno auge de Arbanasi como importante centro comercial dentro del Imperio otomano.

En aquella época, las familias más adineradas financiaban la construcción de iglesias, aunque con una condición clara: debían ser discretas. No estaba bien visto levantar templos cristianos demasiado llamativos, y eso explica perfectamente el contraste que encontrarás aquí entre su exterior y su interior.

Para acceder a la iglesia hay que pagar una pequeña entrada (unos 3 € al cambio), y aunque por fuera pueda parecer un edificio sin demasiada importancia —sobrio, casi anónimo—, el interior merece totalmente la pena. Exteriormente recuerda más a un almacén: muros de piedra, tejado sencillo, sin cúpulas, y situado prácticamente en medio del campo, rodeado de un prado verde.

Nada más entrar accedemos al nártex, una especie de vestíbulo o espacio de transición que ya aparece completamente decorado. Es un espacio alargado, casi como un pasillo, desde el que se abre una puerta lateral que conduce a una segunda estancia. En esta iglesia, esa siguiente sala actúa como una ampliación del propio nártex, lo que refuerza una de sus características más particulares: el interior no es un espacio abierto como en muchas iglesias ortodoxas, sino una sucesión de salas conectadas, casi como si se tratara de una gran casa transformada en templo. Esto le da un carácter mucho más íntimo y sorprendente.

  

 


La decoración es abrumadora. Absolutamente todo está cubierto: paredes, techos e incluso las vigas. La sensación es que no tienes tiempo suficiente para asimilar tantos detalles y tanta belleza.

         

Desde esta última sala se accede, a través de una pequeña puerta, a la nave principal, donde se encuentran el iconostasio y el altar. Sin embargo, a diferencia de otras iglesias, aquí el iconostasio se integra dentro del conjunto y pasa casi desapercibido. El altar, por su parte, queda oculto, reforzando ese aire recogido y poco monumental del espacio.

Otro detalle curioso es que, alrededor de esta sala principal, hay una sillería de madera, algo poco habitual en muchas de las iglesias que vimos durante el viaje, y que servía como asiento para fieles y monjes.

         

Tenemos que decir que las iglesias de Arbanasi están entre las más bonitas que puedes ver en Bulgaria. Además, no suelen estar masificadas, por lo que es muy probable que puedas visitarlas prácticamente a solas, disfrutándolas con calma y en silencio.

IGLESIA DE LA NATIVIDAD

A pocos metros de la Iglesia de los Santos Arcángeles se encuentra la llamada "Capilla Sixtina de Bulgaria". Aunque por fuera te parezca un edificio sencillo que recuerda más a un almacén de piedra que a un templo, su interior conserva un tesoro pictórico inigualable.

Para entrar a la iglesia debes pagar una entrada de unos 7 euros al cambio (15 BGN), pero hay que reconocer que vale cada céntimo. El acceso se hace a través de unos cuidados jardines y, al fondo del recinto, encontrarás la entrada que te abre las puertas a otro mundo.

La iglesia se construyó a lo largo de los siglos XV al XVII. Su curiosa forma exterior es consecuencia de la estricta normativa impuesta por el Imperio Otomano: las iglesias cristianas no podían destacar visualmente ni ser más altas que un hombre a caballo. Sin embargo, lo que los otomanos prohibieron por fuera, los búlgaros lo compensaron con creces por dentro. La parte más antigua, del siglo XV, es el Naos (la zona central), mientras que la capilla y la galería se añadieron ya en el siglo XVII.

    

Una vez dentro, descubrirás lo que la hace única: no hay un solo hueco que no esté pintado. De hecho, hay más de 3.500 figuras decorando sus muros. Su estructura es asimétrica y algo laberíntica, fruto de haber sido ampliada por etapas durante casi 200 años. La visita se organiza en cuatro secciones principales que se recorren de forma lineal:

  • La Galería: Es la primera estancia por la que entramos y la parte más moderna (siglo XVII). Es un largo pasillo que rodea la iglesia por el norte y el oeste. Al ser el espacio más iluminado, los frescos tienen colores muy vibrantes. Aquí verás la famosa Rueda de la Vida, que muestra el ciclo de la existencia humana (nacimiento, juventud, madurez, vejez y muerte), y el Árbol de Jessé, que representa la genealogía de Jesús incluyendo a profetas, santos e incluso a filósofos de la antigüedad.


  • El Nártex: Añadido en el siglo XVI, esta sala está justo antes del Naos. Antiguamente era la "sala de las mujeres", ya que la tradición ortodoxa de la época dictaba que debían permanecer separadas de los hombres durante el servicio. En esta zona, las pinturas se centran principalmente en escenas de la vida de la Virgen María.



  • El Naos: Es el corazón del templo y la parte más antigua (siglo XV). Este espacio estaba destinado exclusivamente a los hombres. Aquí se encuentran los frescos más solemnes y un impresionante iconostasio de madera tallada. Al ser la parte original, está situada hacia el este, siguiendo la tradición litúrgica.


  • La Capilla de San Juan Bautista: Situada al norte del edificio, esta pequeña capilla contiene escenas de la vida del santo y algo muy curioso: retratos de los mecenas que financiaron la decoración, representados con sus trajes tradicionales del siglo XVII.


Esta visita te llevará un buen rato, dependiente de lo mucho que quieras entrar en detalle. Después dimos una vuelta por el pueblo y pasamos por algunas de las casas museos, pero no llegamos a entrar. Preferimos seguir nuestro camino pues queríamos tener tiempo por la mañana para ver algunos monasterios a las afueras de Veliko Tarnovo, el de la Transfiguración y el de Dryanovo.

























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