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domingo, 29 de marzo de 2026

SOFIA


 SOFIA

Día 1: llegada a Sofía

El primer día de nuestro viaje comenzó temprano. Madrugar para coger el avión desde Málaga tuvo su recompensa, ya que llegamos a Sofía a primera hora de la mañana y pudimos aprovechar prácticamente todo el día.

Nada más aterrizar recogimos el coche de alquiler en el aeropuerto y nos dirigimos al hotel para dejar el equipaje antes de empezar a explorar la ciudad. Nos alojamos en el Aurora Sofia Hotel, un hotel bastante nuevo, cómodo y con parking propio, situado a menos de diez minutos andando del centro histórico, algo muy práctico para moverse por la ciudad.

El plan para ese primer día era sencillo: dedicar la mañana a recorrer los principales lugares del centro de Sofía y, por la tarde, salir en coche hacia los baños termales de Bankya, situados a pocos kilómetros de la capital.

Qué ver en Sofía

Catedral de Sveta Nedelya

La Catedral de Sveta Nedelya es una de las iglesias ortodoxas más importantes del centro de Sofía. Durante siglos ha sido un importante símbolo religioso para la ciudad, aunque también ha estado ligada a algunos de los episodios más dramáticos de la historia búlgara.

El edificio que vemos hoy es una reconstrucción del siglo XIX, aunque el origen del templo se remonta mucho más atrás, aproximadamente al siglo X. Su nombre, “Sveta Nedelya”, significa literalmente “Santa Domingo”, una advocación bastante común dentro de la tradición ortodoxa.

Exteriormente destaca su gran cúpula central y la estructura de ladrillo oscuro que le da un aspecto sobrio y sólido. Esta apariencia se debe en gran parte a la reconstrucción llevada a cabo tras el atentado de 1925, uno de los ataques terroristas más graves ocurridos en Europa durante el periodo de entreguerras.

            

El 16 de abril de 1925, durante el funeral de un general búlgaro, miembros del Partido Comunista Búlgaro colocaron una potente carga explosiva en la cúpula del templo. Su objetivo era eliminar a gran parte de la élite política y militar del país, incluido el zar Boris III de Bulgaria. El monarca finalmente no acudió al funeral, pero la explosión causó la muerte de más de 150 personas y dejó más de 500 heridos.

Cuando entres en el interior del templo merece la pena detenerse unos minutos frente al iconostasio, la gran pared decorada con iconos que separa la nave del altar. 





Destacan especialmente los iconos dorados de Jesús y de la Virgen, además de numerosas escenas con santos que reflejan la riqueza artística de la tradición ortodoxa.

Iglesia de San Jorge

A pocos metros de la Catedral de Sveta Nedelya, y casi por casualidad, llegamos a otra de las iglesias más icónicas de la ciudad: la Iglesia de San Jorge. Cuando llegamos nos encontramos con una pareja de recién casados haciéndose las típicas fotos de boda, algo que no nos sorprendió demasiado, ya que este pequeño templo es uno de los lugares más fotografiados de Sofía y aparece en prácticamente todas las guías turísticas del país.

Iglesia de San Jorge

El motivo es sencillo: se trata de uno de los edificios más antiguos de la ciudad. Sus orígenes se remontan al siglo IV o V, cuando Sofía era conocida como Sérdica y formaba parte del Imperio Romano. En aquella época el edificio no estaba aislado como hoy, sino que formaba parte de un complejo mucho mayor que incluía termas, edificios administrativos e incluso dependencias del palacio imperial.

La iglesia tiene una curiosa forma circular —en realidad es una rotonda de ladrillo rojo— que contrasta con los edificios más modernos que la rodean. Aunque la entrada es gratuita, el horario de visita es limitado y en el interior no está permitido hacer fotografías.

Dentro se conservan varias capas de frescos pertenecientes a diferentes periodos históricos, que abarcan aproximadamente desde el siglo X hasta el XIV. Como es habitual en las iglesias ortodoxas, representan escenas religiosas con Cristo, la Virgen, diversos santos y personajes del Antiguo Testamento.

A partir del siglo XV, tras la conquista otomana de la ciudad, el edificio fue transformado en mezquita. En ese momento se añadió un minarete y los frescos fueron cubiertos con yeso, siguiendo la tradición islámica de evitar las representaciones figurativas en los lugares de culto. Siglos más tarde, tras la independencia de Bulgaria, el templo volvió a convertirse en iglesia y los frescos fueron redescubiertos y restaurados.

Visitar la Iglesia de San Jorge es, en cierto modo, viajar a través del tiempo. En un espacio pequeño se concentran distintas etapas de la historia de la ciudad: la romana, la bizantina, la otomana y la Bulgaria moderna, todas ellas dejando su huella en las paredes de este antiguo templo.

Palacio Presidencial

El Palacio Presidencial de Sofía se encuentra justo al lado de la Iglesia de San Jorge, aunque en realidad la sensación es casi la contraria: la pequeña iglesia aparece situada dentro del patio interior del complejo presidencial, lo que crea una imagen bastante curiosa y algo inesperada. Ver un templo del siglo IV rodeado por edificios administrativos del siglo XX es uno de esos contrastes que hacen tan interesante el centro histórico de Sofía.

A diferencia de otros palacios presidenciales europeos, este no es un edificio especialmente monumental. Se trata más bien de una construcción funcional, levantada en los años 50 del siglo XX durante el periodo comunista del país. En aquella época el complejo albergaba distintos organismos vinculados al gobierno y al Partido Comunista. Tras la caída del régimen en 1989, el edificio fue adaptado para convertirse en la sede oficial del presidente de la República de Bulgaria.

El mejor lugar para observar el palacio es en la parte trasera de la Iglesia de San Jorge, hacia la Plaza Burov. Allí encontrarás una fuente y la entrada más representativa del recinto. Es también el punto donde se sitúa la guardia de honor que custodia el edificio, un pequeño detalle ceremonial que añade algo de solemnidad a un conjunto arquitectónico que, por lo demás, destaca más por su carácter práctico que por su grandiosidad.


Iglesia de Santa Sofía

Desde el Palacio Presidencial de Sofía tomamos la calle Moskovska en dirección a dos de los templos más importantes de la ciudad: la Iglesia de Santa Sofía y la imponente Catedral de San Alejandro Nevski.

La primera que visitamos fue la Iglesia de Santa Sofía, uno de los edificios más antiguos de la ciudad. Fue construida en el siglo VI durante el reinado del emperador bizantino Justiniano I, cuando la ciudad aún formaba parte del Imperio Bizantino y era un importante centro religioso de la región.

Iglesia de Santa Sofía

El nombre de Sofía no hace referencia a ninguna santa concreta del cristianismo. Procede del término griego sophía, que significa “sabiduría”, por lo que el nombre del templo podría traducirse como la Iglesia de la Sabiduría Divina. De hecho, comparte este mismo significado con la famosa Santa Sofía de Estambul, construida en la antigua Constantinopla.

Durante la dominación otomana, cuando Bulgaria pasó a formar parte del Imperio Otomano, el templo fue convertido en mezquita en el siglo XVI. Sin embargo, varios terremotos dañaron gravemente el minarete, lo que llevó finalmente a los otomanos a abandonar el edificio como lugar de culto islámico.

Siglos más tarde, tras la independencia de Bulgaria, el templo volvió a funcionar como iglesia ortodoxa, algo que también ocurrió con otros edificios religiosos del país.

Exteriormente, la iglesia recuerda en cierto modo a la basílica de Estambul, sobre todo por sus grandes muros de ladrillo rojo perforados por pequeñas ventanas. Aun así, el conjunto resulta bastante austero: no hay grandes adornos ni elementos decorativos, lo que le da un aspecto sólido y funcional.

El interior está dividido en tres naves: una nave central más alta y dos laterales más bajas, separadas por filas de columnas y arcos de ladrillo. A diferencia de otras iglesias que veremos más adelante en el viaje, aquí no abundan los frescos, en parte porque muchos de ellos desaparecieron durante el periodo en que el edificio funcionó como mezquita.

La parte más interesante del complejo se encuentra bajo tierra. En el subsuelo se puede visitar —previo pago de una pequeña entrada— una zona arqueológica donde se conservan tumbas paleocristianas, mosaicos y restos de las iglesias anteriores que existieron en este mismo lugar antes de levantarse el edificio actual.

Como anécdota curiosa, cuando nosotros entramos se estaba celebrando una misa funeral. Nos llamó la atención que, al finalizar la ceremonia, los asistentes ofrecían un pequeño ágape a todos los presentes, una tradición bastante habitual dentro de la liturgia ortodoxa..


Catedral de San Alejandro Nevski de Sofía

A escasos metros de la Iglesia de Santa Sofía se encuentra el templo más emblemático de la ciudad: la Catedral de San Alejandro Nevski. Este impresionante edificio fue levantado en memoria de los soldados rusos que murieron durante la Guerra ruso‑turca de 1877‑1878, un conflicto decisivo que permitió la liberación de Bulgaria del dominio otomano y abrió el camino hacia su independencia.

La catedral no pasa desapercibida. De hecho, es visible desde distintos puntos de Sofía gracias a sus características cúpulas doradas, que brillan especialmente cuando el sol incide sobre ellas. El templo recibe su nombre de Alejandro Nevski, un príncipe ruso medieval venerado como santo por la Iglesia ortodoxa.

La construcción comenzó en 1882 con la colocación de la primera piedra, aunque el edificio no se terminó hasta unos treinta años más tarde. El resultado es una catedral monumental que, según se dice, puede acoger a más de 10.000 personas, lo que la convierte en una de las iglesias ortodoxas más grandes del mundo.

         

Exteriormente, lo más llamativo es su enorme cúpula central recubierta con láminas de oro, acompañada por otras cúpulas menores que completan una silueta inconfundible en el perfil de la ciudad.

El interior es igualmente impresionante. Como ocurre en muchas iglesias ortodoxas, la decoración está dominada por el dorado, los frescos y los iconos religiosos. Destaca especialmente el imponente iconostasio, esa gran pared decorada con iconos que separa la zona de los fieles del altar, el espacio más sagrado del templo y reservado únicamente a los sacerdotes.

Merece la pena detenerse a observar las enormes lámparas que cuelgan de las cúpulas, los candelabros y los innumerables detalles de las pinturas. No es de extrañar si se tiene en cuenta que en la decoración de la catedral participaron más de 150 artistas procedentes de distintos países de Europa.

Bajo el templo se encuentra además una cripta que alberga un museo de arte ortodoxo, al que se puede acceder pagando una pequeña entrada. Allí se expone una interesante colección de iconos antiguos y pinturas religiosas procedentes de distintas iglesias de Bulgaria.

La visita a la catedral es gratuita y bien merece dedicarle al menos media hora. Es uno de esos lugares en los que siempre descubres algún detalle nuevo si lo recorres con calma.

Después de visitar la Catedral, nos fuimos a comer, lo hicimos en un restaurante llamado Dondukov Pub, un lugar especializado en cervezas, y donde puedes tomar un plato local. Como era la October Fest, pues tenía su ambiente, largas mesas de madera donde todo el mundo come junto y mucha cerveza. De calidad, pasable, pero no para recordar con añoranza.

Mezquita Banya Bashi

Tras visitar la Catedral de San Alejandro Nevski, tocaba regresar sobre nuestros pasos hacia la Catedral de Sveta Nedelya, que habíamos visitado por la mañana. Muy cerca de allí se encuentra otro edificio que recuerda claramente el pasado otomano de la ciudad: la Mezquita Banya Bashi.

El pasado del Imperio Otomano todavía se percibe en muchas ciudades de Bulgaria, donde aún pueden encontrarse antiguas mezquitas monumentales que siguen en funcionamiento. De hecho, Banya Bashi es la única mezquita activa que queda hoy en Sofía.

Fue construida en 1576 durante el dominio otomano y su diseño recuerda mucho al de las grandes mezquitas de Estambul, algo bastante lógico si tenemos en cuenta que se levantó en la misma época en que se construían muchos de los grandes templos de la capital del imperio.

Su nombre, “Banya Bashi”, significa literalmente “sobre los baños”, ya que la mezquita fue edificada junto a unos baños termales naturales que existían en esta zona desde época romana y que durante siglos fueron muy populares entre los habitantes de la ciudad.

Desde el punto de vista arquitectónico destaca su gran cúpula central, acompañada por varias cúpulas más pequeñas y un esbelto minarete que se eleva sobre los edificios cercanos.

El interior, al que se puede acceder siempre que no coincida con las horas de oración, resulta sorprendentemente tranquilo. En cierto modo es como una versión más pequeña de las grandes mezquitas de Estambul: una amplia cúpula blanca decorada con motivos vegetales y geométricos, alfombras que cubren todo el suelo y los elementos clásicos de cualquier mezquita, como el mihrab, el nicho que indica la dirección hacia La Meca, o el minbar, el pequeño púlpito con escalones desde el que el imán pronuncia el sermón durante la oración del viernes.

Después de la visita, regresamos al hotel para cambiarnos y, casi sin perder tiempo, cogimos el coche de alquiler rumbo a la cercana localidad de Bankya. Nuestro objetivo: disfrutar de sus famosos baños termales.

Baños Termales de Bankya

Si visitas Sofía y dispones de algo de tiempo, una escapada a Bankya es un plan que no deberías pasar por alto. Por muy poco dinero, puedes regalarte una tarde de auténtico relax en sus aguas termales.

Es cierto que no son tan espectaculares como los de Budapest, ni tan grandes, pero también es verdad que cuestan aproximadamente una tercera parte. Y, aun así, la experiencia merece mucho la pena. Sus aguas minerales, con propiedades terapéuticas, son especialmente recomendables para mejorar la circulación y favorecer la relajación general.

La forma más cómoda de llegar es en coche, taxi o Uber. El horario suele ser de 9:00 a 20:00, y los precios parten desde unos 7 euros. Con la entrada básica puedes disfrutar de las piscinas termales y de zonas de hidromasaje. Si quieres una experiencia más completa, por unos 20 euros tienes acceso a la zona de spa.

Sin duda, el punto estrella es la piscina principal: una gran piscina circular con asientos integrados, perfecta para relajarte mientras te rodea agua muy caliente. Las instalaciones cuentan con vestuarios y taquillas donde puedes cambiarte y dejar tus pertenencias. Un consejo importante: lleva tu propia toalla, ya que no está incluida en el precio y alquilarla allí resulta bastante caro en comparación con la entrada.

Tras casi tres horas disfrutando de este pequeño paraíso termal, regresamos a Sofía con el cuerpo totalmente renovado. Para cerrar el día, fuimos a cenar a un restaurante de comida típica búlgara, muy recomendable por su calidad y precio: Shtastliveca Vitoshka.












































jueves, 2 de mayo de 2019

QUE VER EN MADABA


QUE VER EN MADABA

Mosaico del Mapa de Tierra Santa
La ciudad de Madaba está situada a unos 35 kilómetros de Amman, a unos 45 minutos de la capital. Es conocida como la ciudad de los mosaicos, ya que se han encontrado en varios lugares de la ciudad mosaicos de gran belleza, especialmente uno, donde se puede contemplar el primer mapa conocido de Tierra Santa.
La ciudad que hoy podemos conocer como Madaba data de finales del siglo XIX, cuando se reasentaron en la zona cristianos procedentes de la zona de Al Karak. No obstante, la Madaba histórica es muy anterior, así por ejemplo se le menciona en la Biblia, en el libro del Éxodo alrededor del año 1200 A.C. Posteriormente paso a estar bajo soberanía macabea, judía y nabatea. 

Llegaron los romanos y convirtieron a la ciudad en una ciudad de provincias, con su foro, su cayo máximo y demás edificios romanos. Progresivamente la ciudad con el paso de los años fue perdiendo protagonismo, hasta tal punto que a finales del siglo XIX se encuentra prácticamente abandonada, solo habitada los pocos restos que quedaban en pie por tribus beduinas. Es a raíz como dije antes del reasentamiento de cristianos cuando al construirse nuevas viviendas, comienzan a descubrirse en sus sótanos numerosos mosaicos. 

Hoy en día, Madaba es una ciudad de 60.000 habitantes, habitada por igual por cristianos y musulmanes, donde como curiosidad, puedes tomarte una cerveza con total normalidad, pues los cristianos no tienen prohibido el alcohol.

¿QUE VER EN MADABA?

Probablemente Madaba no entre dentro de tus previsiones en un viaje breve por Jordania, y tal vez no tengas que dedicarle por completo un día a esta visita, pero si puedes combinarla con otros puntos de interés como es el Monte Nebo, el lugar del Bautismo de Jesús o el Mar Muerto. Nosotros le dedicamos medio día, y creo que es un tiempo suficiente para ver lo más relevante de esta ciudad.

Nosotros vimos cuatro puntos relevantes de la ciudad, el Parque Arqueológico de Madaba, situado en la antigua iglesia de la Virgen María, la Basílica Ortodoxa de San Jorge, también conocida como la Iglesia del Mapa, la Iglesia Católica de San Juan Bautista decapitado y la Antigua iglesia de los apóstoles. Creo que con estas cuatro visitas, más el ambiente que tienen las calles de la ciudad, te llevarás una impresión bastante completa de la ciudad.

PARQUE ARQUEOLÓGICO DE MADABA

Iglesia de la Virgen María



Esta fue nuestra primera visita en Madaba, la encontramos de casualidad porque estaba justo enfrente de donde pudimos dejar el coche. Se encuentra situado sobre los restos de una antigua iglesia, la Iglesia de la Virgen María. En este Museo, además de los restos de la iglesia y de los mosaicos que cubrían el suelo, se encuentra la Sala de Hipólito y restos de la ciudad romana. 

Nada más entrar entras en una especie de patio que te lleva a lo que parece una nave. En su interior se encuentran los restos de la iglesia de la Virgen María, que podrás visitar a través de unas pasarelas elevadas. De la iglesia solo quedan los cimientos, y los mosaicos, aunque se pueden ver las naves y capillas que existían.


Esta iglesia fue descubierta en 1887, fue la primera en descubrirse en Madaba y se encontró bajo una casa particular. La iglesia y el mosaico no se pudo abrir al publico hasta el año 1979, ya que hasta ese año no pudo ser expropiada por el Gobierno.

La iglesia, fue erigida sobre una casa del siglo VI, que a si vez estaba construida sobre un templo romano de forma circular. Se ha encontrado un mosaico que identifica el lugar como la Iglesia de la Virgen María. 

El mosaico que hoy vemos no es el original de origen bizantino, sino que fue modificado durante la época Omeya. Lo que más destaca del mismo son las flores y los capullos, estos sí de época bizantina, mientras que el área geométrica con su medallón central es una renovación posterior del período omeya, y está fechada en 767 D.C.

EL mosaico tiene forma de cuadrado, con bordes exteriores enlazados y con forma de sierra. En su interior hay un medallón redondo y en su interior una inscripción. La inscripción del medallón dice: “¡si quieres mirar a María, la madre virginal de Dios, y a Cristo a quien ella creó, Rey Universal, único Hijo del único Dios, purifica tu mente, carne y obras! Que puedas purificar con tu oración al pueblo de Dios ”.




HIPPOLYTUS HALL

El vestíbulo de la Iglesia de la Virgen, se construyó sobre el salón de una mansión del siglo VI de la ciudad  y en el se encontraba un bellísimo mosaico 

Hippolytus Hall
El Mosaico y la casa lleva el nombre de Hipólito porque en el se refleja la "tragedia de Hipólito", escrita por Eurípides. Según cuenta la historia, y haciendo un resumen muy breve,  Teseo era Rey de Atenas y fue exiliado por un crimen que había cometido. Hipólito era su hijo, que había jurado castidad y reverencia a Artemisa, en vez de a Afrodita, diosa del Amor. Para vengarse, Afrodita hace que la madrastra de Hipólito se enamore de él, pero Hipólito la rechaza y ésta decide suicidarse, dejando escrito que es por culpa de Hipólito. Cuando vuelve Teseo y conoce de la muerte de su esposa, a tenor de la carta culpa a Hipólito, lo destierra. Cuando éste se dirige al destierro una ola lo alcanza y lo deja agonizante. Lo llevan ante su padre y se descubre que todo ha sido una trama malvada de Afrodita, perdonando Teseo a su hijo, pero no pudiendo impedir que muriese en sus brazos.

Mosaico de Hipólito

El mosaico tiene un borde ancho de hojas de acanto y se divide en tres paneles rectangulares. Las figuras del panel central fueron destruidas parcialmente cuando el Hall se dividió en la antigüedad en dos habitaciones. En el panel central encontramos figuras cazando y pastoreando. En las esquinas se encuentran personificadas las cuatro estaciones, en forma de la Diosa Tyche, una diosa local.

En el tercer panel Afrodita (a la izquierda) esta sentada en un trono, junto a Adonis que sostiene una lanza. A su alrededor hay varios ángeles cupido, que sostienen distintos elementos simbólicos del poder de Afrodita. Para simbolizar que la escena se desarrolla en el campo, el artista incorpora la figura de una chica (a la izquierda) que lleva sobre sus hombros un cesto de frutas y una perdiz en la mano.
Pero no debes dejar de observar otra de las cosas curiosas que tiene el mosaico, que es la personificación como mujeres de las tres ciudades, siendo esta era una costumbre típica de los mosaicos bizantinos. Las tres ciudades representadas son de izquierda a derecha, Roma, Philadelphia (Amman) y Madaba. Todas ellas están representadas por la Diosa Tyche, una diosa local, todas ellas sentadas en un trono con una cornucopia (símbolo de abundancia y fertilidad) en la mano izquierda y una cruz en la derecha. Mientras que Philadelphia y Madaba portan coronas en forma de torretas, Roma porta un casco típico de la época.

Las Tres ciudades: Roma, Philadelphia y Madaba



Al salir de la Iglesia de la Virgen María, salimos a los restos del cardo máximo de la antigua ciudad romana. Aun se pueden ver las canalizaciones de agua al borde la calzada. El resto de las instalaciones contienen un escuela de restauración de mosaicos que tampoco tiene mucho que ver.

Empezamos a callejear por las calles de Madaba, repletas de tiendas de todo tipo, muchas ellas de souvenirs y recreaciones de mosaicos. No muy lejos queda uno de los atractivos indudables de Madaba, la Iglesia Ortodoxa de San Jorge, conocida por la Iglesia del Mapa.

IGLESIA ORTODOXA DE SAN JORGE (LA IGLESIA DEL MAPA)

La visita a la iglesia de San Jorge no esta incluida en el Jordan Pass, ya que depende de la Iglesia Ortodoxa griega. La iglesia se construyó a finales del siglo XIX sobre los restos de una iglesia anterior del siglo VI. En el exterior encontramos una representación completa del Mapa que vamos a encontrar en su interior, ya que en el suelo no tienes un visión completa del mismo.

Aquí puedes ver donde estaban situadas cada una de las ciudades en el mapa.





El interior de la iglesia, es típicamente ortodoxa, con un altar con pinturas de estilo bizantino y con las paredes repletas de frescos y mosaicos modernos. El suelo está[parcialmente cubierto de alfombras, que han sido retiradas para que se pueda ver el mosaico del mapa.

En el interior hay siempre mucha gente, nosotros tuvimos suerte pues entramos cuando iban a cerrar, no sabemos a cuento de qué, pero nos permitió estar prácticamente solos.


El panel de mosaico que enmarca el mapa medía originalmente 15,6 X 6 metros, unos 94 m2 aunque hoy día sólo se conserva una cuarta parte del mosaico original, y contenía más de dos millones de teselas. Al contrario que los mapas de hoy en día no esta orientado hacia el norte, sino hacia el Este, hacia el altar. La fecha de su creación se estima en torno a mediados del siglo VI, ya que no hay edificios posteriores a esa fecha, y sin embargo si hay alguno de principios del siglo VI. Gran parte del mosaico fue destruido por un terremoto en el siglo VIII, aunque antes ya había sido destruidas algunas figuras durante la conquista Omeya. Aunque se desconocen sus autores, se piensa que éstos lo crearon para orientar a los peregrinos por Tierra Santa.

El Jordan, atravesado por puentes


El mapa comprende desde el Líbano en el norte hasta el delta del Nielo en el Sur, y desde el Mar Mediterráneo en el Oeste al desierto arábigo en el este. Si te fijas se pueden ver el Mar Muerto, Belén, el Jordan y hasta un total de poblaciones, todas ellas con su nombre en griego.







El elemento más grande y detallado del mapa es Jerusalén, en el centro del mismo. El mosaico muestra con claridad varias construcciones importante de la Ciudad Vieja. 

Jerusalén

IGLESIA SAN JUAN BAUTISTA DECAPITADO



Iglesia de San Juan Bautista decapitado
La iglesia de San Juan Bautista se encuentra a unos cientos de metros de la Iglesia de San Jorge. Es de rito católico y aunque por fuera no llama excesivamente la atención, la acrópolis que podemos encontrar en el subsuelo hace que el lugar sea sumamente interesante.

La entrada es de pago, cuesta 2 JOD y no está incluida en el Jordan Pass, pues está administrado por la Iglesia Católica. La visita tiene tres partes, la iglesia como tal, del siglo XX y sin un interés especial, el museo donde te cuentan la historia de los descubrimientos de los mosaicos de Madaba, las catacumbas y por último el ascenso a la torre campanario.

Empezando por la primera, la Iglesia, hay que decir que es por dentro y por fuera bastante sencilla, para el exterior se utilizaron piedras antiguas de restos romanos y bizantinos.

En la antigua capilla del siglo XIX se usa hora como taquilla y como sala de exposiciones. En ella nos recibe un atento párroco que nos enseña un conjunto de fotografías donde se ve la evolución de Madaba, desde la época en que estaba prácticamente deshabitada, hasta cuando se fueron reasentando los cristianos y se fueron descubriendo los primeros mosaicos. 







En el centro de la sala, se encuentra una replica del gran mosaico. Su original fue descubierto en 1986 en Umm Ar Rasas, a 35 kilómetros de Madaba. El mosaico estaba entre los restos de la Iglesia de San Esteban y según consta fue terminado en el año 757 D.C. durante el episcopado del Obispo Sergio. En el mosaico hay figuras de caza, pesca, agricultura y pastoreo.

En la cripta, que se baja por unas estrechas escaleras, hay dos partes, un museo con replicas de mosaicos encontrados en Madaba y el subsuelo de las antiguas iglesias bizantinas, incluso existe un pozo de más 3000 años que aún continua en funcionamiento.


La última etapa de la visita es la subida al campanario de la iglesia. Es un subida por unas escaleras estrechas y empinadas, no apta para personas con vértigo. El campanario tiene un acceso sumamente estrecho con una barandilla que prácticamente te coloca en el aire.




IGLESIA DE LOS APÓSTOLES


La última de las visitas de Madaba es la más breve, la llamada iglesia de los apóstoles, se encuentra ya un poco más alejada del centro, aunque fácilmente accesible a pie.  Su entrada está incluida en el Jordan Pass. Realmente lo que vas a ver son los cimientos de una iglesia dentro de una gran nave que protege a los mosaicos que constituían el suelo de la basílica.

En su interior se encuentra uno de los mosaicos más interesantes de Madaba, conocido como "Personificación del mar" y representa  a una mujer que emerge del mar, rodeada de míticas criaturas acuáticas y una variedad de animales como carneros, toros y loros, además vegetación exótica. Como curiosidad en este mosaico si aparece el nombre de su creador, un tal Salamanios en el año 568 D.C.



En el centro del mosaico hay un medallón con la personificación del Mar y una inscripción que dice "Oh Señor Dios que has hecho los cielos y la tierra, da vida a Anastasio, a Tomás y a Teodora".


Iglesia de los Apóstoles

Una vez dejamos la Iglesia de los Apóstoles, volvemos al coche a través de calles bulliciosas, llenas de tiendas con las mas diversas mercancías. El ambiente y la circulación como en Amman, es caótico, aunque reconfortante. Llegamos en unos minutos y nos ponemos en marcha hacia el Monte Nebo.