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viernes, 1 de mayo de 2026

MONASTERIO DE LA TRANSFIGURACION Y MONASTERIO DE DRYANOVO

EL MONASTERIO DE LA TRANSFIGURACION Y EL MONASTERIO DE DRYANOVO

Tras dejar Arbanasi, volvemos hacia las afueras de Veliko Tarnovo para visitar otro de los Monasterios más importantes de la zona, el Monasterio de la Trsansfiguracion

MONASTERIO DE LA TRANSFIGURACION

Llegar a este monasterio es relativamente fácil; se encuentra a unos 20 minutos de Arbanasi y está bien indicado. La entrada es gratuita y, al igual que sucede en Arbanasi, prácticamente seremos los únicos turistas que lleguen hasta aquí.

El complejo se encuentra enclavado en la loma de una montaña, por lo que lo primero que llama la atención es la espesura de los bosques que lo circundan. El recinto exterior luce algo descuidado, un detalle curioso dado que los monasterios en Bulgaria suelen estar impecables. Sin embargo, esto le otorga un aire más atrayente, como si realmente retrocedieses en el tiempo.

El monasterio original tiene su origen en la Edad Media, alrededor del siglo XIV, pero fue completamente arrasado durante la invasión otomana a finales de esa misma centuria. El complejo actual data del siglo XIX, cuando se inició su reconstrucción en una ubicación ligeramente diferente a la original.

Nada más entrar en el recinto te darás cuenta de su distribución: a la izquierda se alzan un par de edificios de varios pisos con gruesas traviesas de madera que albergaban las celdas de los monjes y las estancias auxiliares, como cuadras, graneros y almacenes. Su estado de conservación es bastante bueno, a pesar de que el monasterio se vio afectado por desprendimientos de rocas a finales del siglo XX. Como mencioné antes, al reposar sobre la ladera de un acantilado, la caída de rocas es frecuente; de hecho, tras la iglesia y junto al campanario, verás varios edificios afectados por estos desprendimientos que aún no han sido reconstruidos.

Junto a estos edificios residenciales y de almacenaje, en el centro del patio, se sitúan la iglesia y el campanario. El monasterio es célebre por su arquitectura y por sus extraordinarias pinturas, tanto exteriores como interiores.


La iglesia principal es considerada una pieza única porque rompe con el esquema tradicional de los templos ortodoxos de la época. A diferencia de las iglesias construidas hasta entonces, que solían ser cuadradas, aquí se emplearon líneas curvas con formas onduladas en las cornisas y en la parte superior de las fachadas. Además, se añadió una cúpula que permite una mayor entrada de luz, rompiendo con la atmósfera sombría de los templos medievales.

             


También se incorporaron galerías exteriores con un pórtico de columnas que rodea el edificio, decorado con murales gigantescos protegidos por techos extendidos para evitar su deterioro. Un ejemplo magistral es el fresco de la Rueda de la Vida, que a diferencia de otros monasterios, se ubica en la fachada exterior. Al colocar esta obra fundamental fuera, la iglesia deja de ser solo un lugar de oración para convertirse en un "libro abierto" para los peregrinos, proclamando el mensaje religioso antes incluso de cruzar el umbral.

El interior de la iglesia, ricamente decorado a mediados del siglo XIX, alberga pinturas fascinantes como la del Juicio Final. Presenta escenas coloridas de temática sombría donde el diablo tortura a los pecadores. Lo curioso de esta representación es que no se limita a figuras bíblicas; el artista aprovechó para ejercer una crítica social, retratando a pecadores arrastrados al infierno con las ropas de la aristocracia y de los comerciantes corruptos de la época, así como a mujeres con vestiduras ostentosas como crítica a la vanidad.

En las bóvedas y techos encontrarás el Árbol de Jesé, una representación detallada del linaje de Jesús muy popular en la tradición ortodoxa. En las paredes, junto a los santos bizantinos clásicos, destaca una fuerte presencia de santos locales y nacionales, reforzando así la identidad nacional búlgara en una época en la que el país aún estaba sometido al Imperio Otomano.

Visitar el Monasterio de la Transfiguración es una de las experiencias imprescindibles si pasas por Veliko Tarnovo. Aunque se pueda caer en la tentación de pensar que "visto un monasterio, vistos todos", la realidad es que cada uno es distinto; cada detalle cuenta y cada emplazamiento tiene su propio encanto. No dejes de visitarlo si tienes la oportunidad.

MONASTERIO DE DRYANOVO

Una vez terminamos, nos ponemos nuevamente en camino para visitar el último monasterio de la zona antes de regresar a Veliko Tarnovo. Este monasterio se encuentra a tan solo media hora de la ciudad y, aunque está ubicado en un desfiladero espectacular rodeado de imponentes acantilados calizos y las aguas de los ríos Dryanovska y Andaka, de todos los que vimos es probablemente el menos impresionante a nivel arquitectónico.

La entrada al recinto es gratuita, aunque en el aparcamiento exterior deberás pagar por dejar el vehículo a los vigilantes que realizan el cobro allí mismo. Si te gusta el senderismo, a solo 300 metros del monasterio se halla la cueva Bacho Kiro, a la cual se accede a través de un sendero boscoso donde incluso podrás ver algunas cascadas.

El origen del monasterio se remonta al siglo XII, durante el Segundo Imperio Búlgaro. No obstante, el complejo que vemos hoy no es el de aquella época; además de haber sido destruido en varias ocasiones por las incursiones otomanas, su ubicación original se encontraba a unos 2 km de su emplazamiento actual. Las estructuras que visitamos hoy en día fueron construidas durante el siglo XIX.

La verdadera importancia histórica de este lugar radica en que fue el epicentro de la Sublevación de Abril (1876) contra el Imperio Otomano. Aquí, un grupo de 200 rebeldes resistió durante nueve días el asedio de un ejército turco de 10.000 hombres. Debido a este enfrentamiento, el monasterio quedó prácticamente destruido, y en honor a aquella gesta, el interior de la iglesia está lleno de ofrendas y recordatorios.

El recinto cuenta con tres zonas claramente delimitadas. A la entrada, a mano izquierda, encontrarás el Mausoleo, que alberga un osario con los restos de los revolucionarios que perecieron en el asedio. Al fondo se sitúa la Iglesia de San Miguel Arcángel, reconstruida en 1845 y restaurada tras los sucesos de 1876. Es un templo inusual, ya que carece de cúpulas y de frescos interiores ostentosos, pero conserva todavía las marcas visibles de los cañonazos turcos en sus muros exteriores. La última zona es el Museo, que custodia desde hallazgos de la Edad de Piedra hasta objetos personales de los rebeldes del siglo XIX.

Dejando a un lado su potente simbología histórica, la iglesia no nos pareció algo inolvidable, ni el recinto en general nos cautivó tanto como los anteriores. Por ello, si dispones de poco tiempo y tienes que descartar alguna visita en tu ruta, esta sería nuestra elección.



Después de la ruta hasta la cueva, volvemos a Veliko Tarnovo... aun tenemos muchas cosas por visitar.