OPCIONES

sábado, 6 de diciembre de 2025

TAM COC: TRANG AN Y PAGODA BAI DIHN

 ¿QUE VER EN TAM COC? TRANG AN Y LA PAGODA BAI DIHN

TAM COC: LA BAHÍA DE HA LONG INTERIOR

Nuestro siguiente destino en Vietnam es, sin ninguna duda, uno de esos lugares imprescindibles en cualquier ruta por el país. En un radio de apenas 30 kilómetros se combinan una naturaleza exuberante con una historia milenaria, creando un paisaje que difícilmente olvidarás. Hablo de Tam Coc, uno de los rincones más mágicos del sudeste asiático.

Tam Coc es una pequeña localidad situada en la provincia de Ninh Binh, muy cerca de Hanói. Se la conoce como “la Bahía de Ha Long en tierra”, y no es para menos: los mismos picos kársticos que emergen del mar en Ha Long se alzan aquí sobre campos de arroz, ríos tranquilos y cuevas atravesadas por agua. Pero Tam Coc es mucho más: miradores, templos centenarios, pagodas escondidas entre la niebla y una atmósfera rural que invita a disfrutar sin prisas.


Cómo llegamos y dónde nos alojamos

Nosotros llegamos desde el aeropuerto de Hanói en un transporte privado reservado con Asia2go. El trayecto duró unas dos horas y media y resultó barato, cómodo y muy fiable. Si vienes desde la capital, probablemente esta sea la mejor opción: cualquier alternativa en transporte público te hará perder bastante tiempo.

Nos alojamos en el Hotel Lalita Tam Coc Resort, un encantador alojamiento a las afueras de Tam Coc, perfecto para quienes buscan tranquilidad. Con piscina, buen restaurante y spa, es ideal para desconectar cuando no estás explorando la zona. Allí mismo alquilamos una moto por unos 3 € al día. No nos pidieron carnet ni documentación, y durante toda nuestra estancia no vimos controles policiales. La moto es el mejor medio para moverte por la región: incluso el punto más alejado, la pagoda de , queda a menos de media hora. Además, al ser una zona rural, conducir es sencillo y seguro, muy distinto al tráfico caótico de otras ciudades vietnamitas.


¿Cuántos días son necesarios en Tam Coc?

Mi recomendación es un mínimo de dos días, aunque lo ideal para disfrutar sin prisas son tres. El clima aquí es muy caprichoso: puedes amanecer con un sol radiante y, pocas horas después, estar bajo una tormenta tropical. Nosotros aprendimos esto por las malas cuando bajábamos del mirador de Mua Cave y nos cayó encima una tormenta épica.


Nuestro itinerario de 3 días

Día 1: Trang An y Pagoda Am Tien

Día 2: Templo Thai Vi, Pagoda Linh Coc, Pagoda Bich Dong, Cueva Vai Gioi y Reserva Natural de Thung Nham

Día 3: Mirador de Mua Cave y antigua capital Hoa Lu


TRANG AN: EL CORAZÓN KÁRSTICO DE VIETNAM

Uno de los grandes atractivos de Tam Coc son los paseos en barca por Trang An, un complejo paisajístico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Su escenario recuerda a Ha Long, pero con dos ventajas: está en el interior y es mucho más tranquilo. Aquí encontrarás un auténtico laberinto natural de montañas de piedra caliza cubiertas de vegetación, valles ocultos, ríos esmeralda y cuevas que se atraviesan en pequeños botes de remos.

El camino hacia Trang An es sencillo y agradable, sin apenas tráfico, y la carretera serpentea entre montañas que parecen surgir directamente de los arrozales y lagos. Al llegar, deberás dejar la moto en el aparcamiento de pago y dirigirte al edificio de venta de entradas. Antes de embarcar, tendrás que elegir entre tres rutas diferentes:

  • Ruta 1: La más completa y la más recomendada si tienes tiempo. Incluye 9 cuevas y 3 templos, con una duración de 3 a 4 horas.

  • Ruta 2: Ideal si vas justo de tiempo. Visita 4 cuevas y 3 templos, y dura 2 a 3 horas.

  • Ruta 3: La menos turística y más natural. Menos templos, más paisajes salvajes. Dura también unas 3 horas.

El precio es el mismo para todas: 250.000 VND por persona en una barca compartida (normalmente con dos pasajeros más). Si quieres ir solo, deberás pagar el precio de los asientos vacíos.

Tras comprar el ticket llegarás al embarcadero, donde asignan la ruta. Nosotros hicimos la Ruta 1, y fue todo un acierto: variada, completa y espectacular. Compartimos barca con una pareja de novios vietnamitas que había venido desde Hanói… auténticos instagramers en estado puro.

El recorrido comienza navegando por un río tranquilo rodeado de montañas y vegetación. Durante más de media hora podrás disfrutar del paisaje y observar escenas cotidianas de la vida rural vietnamita. Después, la barca va realizando paradas en templos tradicionales, que no son meras decoraciones turísticas: en todos ellos encontramos fieles rezando y haciendo ofrendas.


Phủ Khống

Después de navegar un buen tramo por el río, llegamos a nuestra primera parada: Phủ Khống, también conocido como Templo de Khống. Este santuario rinde homenaje a los siete mandarines leales de la dinastía Trần, que eligieron retirarse a vivir en estas montañas cuando el poder de la corte comenzó a desvanecerse.

El lugar desprende una solemnidad especial. Es, sin duda, una de las paradas más espirituales de Tràng An. De hecho, aquí presenciamos una escena que nos impresionó profundamente: un grupo de militares retirados, vestidos con sus uniformes de gala, realizaba ofrendas y rezos ante las figuras de estos antiguos mandarines, en un silencio cargado de respeto.

               

En el patio destacan dos enormes grullas de bronce posadas sobre tortugas, un símbolo muy presente en el confucionismo, donde representan la longevidad, la estabilidad y la sabiduría. Entre ellas se alza un gran incensario ceremonial, donde los fieles queman sus peticiones, dejando que el humo ascienda lentamente hacia las montañas kársticas que rodean el templo.


Volvimos a subir a la barcaza y emprendimos el recorrido por algunas de las cuevas, que resultaron sorprendentemente extensas. En algunas de ellas, navegamos más de 15 minutos por su interior, completamente envueltos en la oscuridad y la tranquilidad del lugar. Estas cuevas no son accesibles durante todo el año; durante la época del monzón, el nivel del río puede subir tanto que las vuelve intransitables. Incluso mientras las recorres, puedes observar las marcas de las crecidas de años anteriores en sus paredes, un recordatorio silencioso del poder del río.


Tras atravesar varias cuevas, continuamos nuestro recorrido por el río, rodeados de imponentes montañas que se elevan como puñales sobre la superficie del agua. La majestuosidad del paisaje es sobrecogedora, y no es de extrañar que esta zona haya servido de escenario para la película Kong: La Isla Calavera en 2016. La densidad de la vegetación, el verdor casi impenetrable y el aire salvaje del lugar te transportan mentalmente a una isla perdida en medio del océano, donde la naturaleza reina sin restricciones y cualquier sombra podría esconder criaturas míticas al acecho. Navegar por este entorno es como sumergirse en un documental de vida salvaje, donde cada curva del río y cada cima rocosa tiene su propia historia y su misterio.



Đền Trình

La siguiente parada es el templo Trình, conocido en vietnamita como Đền Trình, un espacio sagrado dedicado a los maestros y protectores del conocimiento. Fue construido durante la dinastía Lê (siglos XV-XVIII), un periodo en el que el sistema de exámenes imperiales vietnamita alcanzó un alto nivel de exigencia. Estos exámenes determinaban el futuro de los aspirantes a funcionarios, por lo que templos como este se erigían para subrayar la importancia del estudio y ofrecer a los estudiantes un lugar donde honrar a Confucio y pedir sabiduría, claridad mental y buena fortuna antes de presentarse a las pruebas.

Đền Trình

El templo está construido en madera tallada y presenta los característicos techos curvos tradicionales, que parecen elevarse suavemente hacia el cielo. Su puerta principal es especialmente llamativa, adornada con caracteres chinos dorados que simbolizan conocimiento, armonía y prosperidad.

En el interior, varias estatuas presiden los altares, decorados con velas, flores y ofrendas que los visitantes depositan en honor a Confucio y a distintos eruditos locales venerados por su sabiduría. Además de su valor histórico, Đền Trình transmite esa mezcla de espiritualidad y respeto por el aprendizaje que ha marcado la cultura vietnamita durante siglos.




No olvides darte un paseo por el embarcadero situado a la izquierda del Templo, las vistas y fotos que podrás hacer desde su punto más alejado de la tierra son irrepetibles.




Y después, cuevas y más cuevas... pero sobre todo los paisajes... en esta zona que hay entre los templos de Đền Trình y Đền Trần es donde se rodaron gran parte de las escenas de la película, y es que las fotos hablan por si solas.





Đền Trần

Uno de los momentos más especiales del recorrido en barca por Tràng An es, sin duda, la llegada al elegante pabellón de Đền Trần, que parece flotar sobre las aguas del río. Este pequeño santuario, con sus techos curvos superpuestos y su estructura de madera oscura, pertenece al  Templo Đền Trần, un conjunto dedicado a los héroes y generales de la dinastía Trần, muy venerados en la región.

Đền Trần

El pabellón, que sirve como espacio de oración y ofrendas durante festividades locales, es uno de los más fotografiados de todo Vietnam, se alza sobre pilares de piedra en medio del lago, creando una imagen casi surrealista.  No pararás de ver gente barcas con fotógrafos profesionales haciendo miles de fotos desde uno y otro ángulo. 

El templo principal se encuentra en tierra firme, y está dedicado a los personajes más destacados de la dinastía Trần, una de las más importantes de la historia vietnamita. La dinastía es recordada sobre todo por su resistencia heroica frente a las invasiones mongolas del siglo XIII, motivo por el cual muchos templos del país honran a sus reyes y generales como protectores nacionales.

Arquitectónicamente, el templo principal sigue el estilo clásico vietnamita: estructuras de madera, techos a varias aguas cubiertos de tejas antiguas y delicados detalles tallados a mano. La entrada está flanqueada por estatuas guardianas y faroles de piedra. En el interior, como en todos los templos que hemos visitado antes, los altares están repletos de ofrendas —flores, frutas, incienso—  para pedir protección, buena fortuna o simplemente expresar respeto.

Lo espectacular de Đền Trần, a diferencia de los anteriores, es que parece fundirse con el paisaje: las montañas lo envuelven como si fueran murallas naturales, y la luz que se filtra entre los árboles dando la sensación de ser un lugar mágico.

 

Đền Trần es el último de los templos que visitamos durante el trayecto, y desde allí quedan aproximadamente unos 40 minutos hasta el final del recorrido. El paisaje continúa desplegándose con la misma fuerza: montañas kársticas que se elevan de forma abrupta sobre el río, formaciones rocosas que parecen guardianes ancestrales y, aquí y allá, pequeños poblados, altares solitarios e incluso un cementerio que asoma entre la vegetación. Cada rincón aporta una nueva pincelada a este escenario tan característico del norte de Vietnam.

Tràng An es un lugar que se queda grabado para siempre. Probablemente sea uno de esos destinos que, por fortuna, aún no han sido devorados por el turismo masivo, y quizás por eso la experiencia se siente tan auténtica, tan pura y tan intensa. Navegar por sus aguas es sumergirse en un paisaje casi irreal, donde la naturaleza domina y el tiempo parece avanzar a otro ritmo.

LA PAGODA BAI DIHN

Después de despedirnos de Tràng An y buscar un lugar donde comer, retomamos nuestra ruta hacia uno de los puntos fuertes del día: la Pagoda Bai Dinh, la pagoda budista más grande de Vietnam y uno de los complejos religiosos más espectaculares del país.

Pagoda Bai Dihn

Bai Dinh no solo impresiona por su tamaño, sino también por los récords nacionales y asiáticos que ostenta: alberga la estatua de Buda bañada en oro más grande de Asia (10 metros de altura y 100 toneladas), el corredor de estatuas más largo del continente (casi 3 km con más de 500 figuras), la estupa más alta (la Torre Bao Tháp, con 100 metros), y la campana más grande de Vietnam, con 36 toneladas. Todo esto convierte el lugar en una visita imprescindible para cualquier viaje por Ninh Binh.

Llegar desde Tràng An nos llevó unos 20 minutos en moto. La entrada no es especialmente evidente, así que perdimos algo de tiempo buscándola. Una vez allí, encontrarás un gran aparcamiento de pago, seguido de las taquillas. Hay varias modalidades de visita: con transporte interno o sin él, y con billetes que incluyen solo subida, solo bajada o ambos trayectos. Ten en cuenta que el complejo está construido de forma ascendente, así que mi recomendación —y lo que hicimos nosotros— es subir en autobús hasta el primer punto de la visita y bajar caminando. También existe un servicio de carritos eléctricos más caro, ideal si tienes dificultades de movilidad o prefieres evitar las caminatas.

Pagamos la entrada y subimos al autobús, que nos dejó en la entrada de la zona nueva del complejo. Bai Dinh se divide en dos áreas diferenciadas: la parte antigua, situada en la cima de la colina, con templos que datan del siglo XI, y la parte nueva, construida a principios de los años 2000, donde se concentran la mayoría de los edificios monumentales que se visitan hoy.

Corredor de La Hán

Nada más comenzar la ruta, nos encontramos con el Corredor de La Hán, uno de los elementos más conocidos del conjunto. Se trata de un larguísimo pasillo cubierto, decorado con cientos de estatuas de La Hán, discípulos del budismo que alcanzaron la iluminación. Cada figura representa una virtud espiritual —sabiduría, paciencia, valor, compasión— y lo más sorprendente es que las más de 500 estatuas son completamente distintas entre sí. El corredor asciende suavemente y, mientras avanzas, te acompaña una sensación de calma y recogimiento difícil de describir.

A mitad del ascenso aparece el Lầu Chuông, la Torre de la Campana. Se trata de una torre octogonal de arquitectura tradicional que alberga una enorme campana de bronce de más de 30 toneladas, decorada con inscripciones y motivos budistas. Esta campana se hace sonar durante ceremonias y festividades para purificar el espacio, atraer energía positiva y guiar la mente hacia la calma. La torre es visitable: puedes subir sus diferentes niveles y disfrutar tanto de la campana como de unas vistas magníficas del complejo y del paisaje que lo rodea.



Regresamos al corredor de La Hán y continuamos ascendiendo hasta llegar a una amplia plaza donde se alza uno de los templos principales del complejo: el Templo Điện Quan Âm.

Templo Điện Quan Âm.

Este templo está dedicado a Quan Âm, la Bodhisattva de la Compasión, venerada por su capacidad de escuchar el sufrimiento del mundo y ofrecer alivio. Los devotos acuden aquí para pedir serenidad, guía, salud y apoyo en momentos de dificultad. Aunque su construcción es relativamente reciente, el edificio respeta fielmente la arquitectura tradicional vietnamita, con majestuosas estructuras de madera, tejados curvados y delicadas tallas de flores de loto, dragones y símbolos budistas que refuerzan la sensación de armonía espiritual.

En el interior destaca una impresionante estatua de Quan Âm, esculpida con una delicadeza que refleja su compasión infinita. También encontrarás representaciones con varios brazos, una forma habitual de simbolizar su capacidad de ayudar simultáneamente a todos los seres en múltiples direcciones.

El ambiente aquí es especialmente silencioso y contemplativo. El olor del incienso, las flores frescas y las ofrendas crean un espacio ideal para detenerse, respirar y dejarse envolver por la espiritualidad del lugar.




El siguiente templo que encontramos, apenas unos metros más adelante, es el templo Điện Giáo Chủ. Nada más llegar, nos sorprende la gran plaza que lo precede, donde hay varios quemadores de incienso de distintos tamaños. Aunque ya habíamos visto este tipo de quemadores en otros templos, nunca en una cantidad ni de un tamaño tan impresionante como aquí. 

Điện Giáo Chủ

Điện Giáo Chủ es uno de los templos más importantes del complejo y está dedicado a Buddha Shakyamuni, considerado el Maestro Supremo y fundador del budismo. Al igual que el templo de Quan Âm, su construcción es reciente, pero conserva fielmente la arquitectura tradicional vietnamita: madera oscura, pilares enormes y techos curvados que recuerdan a las antiguas pagodas imperiales.

En el interior, lo primero que llama la atención es su gran estatua dorada de Shakyamuni Buddha, representado en postura de meditación. Transmite una sensación de calma y claridad que invita a detenerse y contemplar el lugar con tranquilidad. Es uno de los espacios más visitados del complejo y representa el corazón doctrinal de Bai Dinh: un homenaje al Maestro que enseñó el camino hacia la iluminación.


Desde aquí, y antes de llegar al último templo, se abre una pequeña zona de restauración donde puedes comer algo, tomar un café y descansar. 

La verdad es que el complejo es enorme, así que se agradece hacer una pausa. Después de un zumo bien refrescante, retomamos el camino hacia el último punto de la visita: el Templo Tam Thế Điện.

Por fin llegamos a Tam Thế Điện, conocido como el Templo de las Tres Eras de Buda, uno de los edificios más grandes, importantes y fotografiados de toda la Pagoda Bai Dinh.

Tam Thế Điện

El nombre “Tam Thế” hace referencia a los Tres Budas que representan el pasado (Dipankara), el presente (Shakyamuni) y el futuro (Maitreya). Juntos simbolizan la continuidad del tiempo y la naturaleza, un concepto esencial dentro del budismo.

El templo es realmente imponente. Es uno de los más grandes de todo el complejo, con varios niveles, techos curvados y enormes puertas de madera tallada donde puede leerse su nombre en caracteres chinos. Nada más cruzarlas, el interior sorprende: tres enormes estatuas de bronce presiden la sala central, cada una correspondiente a uno de los Tres Budas. A su alrededor, las paredes están cubiertas por cientos de pequeñas figuras de Arhats, colocadas en nichos perfectamente alineados.


 

Es un lugar en el que te quedarás un buen rato. Cada rincón invita a detenerse, observar los detalles y, por qué no, sacar un montón de fotos, porque el templo es realmente espectacular.

Desde aquí empezamos el descenso. El día empieza a oscurecer y aún nos queda visitar la estupa, bajar de nuevo hasta la entrada… y regresar a Tam Coc antes de que caiga la noche.

A pocos metros de Tam Thế Điện se encuentra la estupa Báo Thiên, imposible de pasar por alto gracias a su color rojizo y dorado y a sus imponentes casi 72 metros de altura. Es tan alta que, cuando veníamos en moto hacia Bai Dinh, ya la veíamos asomando entre las colinas a kilómetros de distancia.

Estupa Báo Thiên
Aunque fue construida recientemente, entre 2003 y 2014, mantiene el diseño tradicional de una estupa budista, con forma octogonal y varios niveles que se van estrechando a medida que ascienden. A diferencia de otras estupas, esta sí permite el acceso al interior y se puede subir hasta el piso superior. No te preocupes: hay un ascensor gratuito que te evita subir interminables escaleras.

Para entrar tendrás que descalzarte, y te entregarán unas bolsas para cubrir los pies. En el nivel superior encontrarás una imagen de Buda alrededor de la cual los fieles suelen caminar. Esta práctica, llamada circunvalación, consiste en rodear un objeto sagrado caminando en el sentido de las agujas del reloj. De esta manera, el objeto queda siempre a tu derecha, considerado el lado noble o puro.

Una vez arriba, te espera el mejor mirador de todo Bai Dinh. Desde lo alto se puede contemplar el complejo completo: los templos cercanos, el larguísimo corredor de los Arhats y las colinas kársticas que rodean la zona. En un día despejado, incluso se distinguen los ríos que serpentean por Tam Coc.



Mi recomendación: quédate el tiempo que quieras disfrutando de las vistas. Es uno de esos lugares donde merece la pena detenerse y empaparse del paisaje.





Después de bajar de la estupa, seguimos caminando hacia la salida. De este modo pudimos descubrir un par de rincones adicionales del complejo. El primero es una pequeña estupa de cinco plantas, discreta pero muy fotogénica. Unos metros más adelante llegamos a uno de nuestros lugares favoritos de todo Bai Dinh: el Gran Estanque de la Pagoda.

Se accede por unas escalinatas flanqueadas por figuras de Buda, y en el centro del estanque destaca un pabellón tradicional vietnamita que parece flotar sobre el agua. Como ya era casi la hora de cierre, tuvimos la suerte de disfrutarlo completamente solos, en un silencio que hacía el lugar aún más especial.





Sin duda, es uno de los rincones icónicos que nos llevamos grabados en la memoria.




Con esto damos por terminadas las visitas del día. Volvemos a coger la moto y ponemos rumbo a Tam Coc, donde ya toca descansar después de una jornada intensa.

Por la noche, aprovechando que tenemos la moto, nos acercamos al centro de Tam Coc, una zona llena de restaurantes para todos los gustos. Y si buscas un poco de ambiente, música o simplemente tomar una cerveza, este es sin duda el lugar más animado de la zona.












martes, 4 de noviembre de 2025

DA NANG: , PUENTE DEL DRAGON, LAS MARBLE MOUNTAINS Y LINH UNG PAGODA

 DA NANG

 PUENTE DEL DRAGON, AM PHU CAVE, MARBLE MOUNTAINS Y LINH UNG PAGODA

Llegamos a Da Nang por la noche, después de un trayecto de unas tres horas desde Hue. Habíamos reservado un coche con Asia2Go, que nos llevó cómodamente hasta nuestro hotel. Eran alrededor de las nueve y media de la noche cuando llegamos, y tras dejar las maletas, decidimos salir a conocer la ciudad iluminada.

Nuestra primera parada fue el famoso Puente del Dragón y el mercado nocturno de Da Nang. Afortunadamente, el hotel que habíamos elegido, el Vanda Hotel, estaba a menos de dos minutos a pie del puente, lo que nos permitió disfrutarlo tranquilamente, sin prisas.

El Dragon Bridge comenzó a construirse en 2009 y se inauguró cuatro años más tarde. Mide 666 metros de largo y cuenta con seis carriles, pero lo que realmente lo hace especial es el enorme dragón metálico que recorre todo su eje central. De noche se ilumina con luces LED que cambian constantemente de color, creando un espectáculo hipnótico sobre el río Han.


Si viajas un fin de semana, no te pierdas el espectáculo del dragón escupiendo fuego y agua, todos los viernes, sábados y domingos a las 21:00. Es uno de los eventos más populares de la ciudad.

Nada más cruzar el puente, te encontrarás con el Night Market de Da Nang, uno de los mejores mercados nocturnos que visitamos en todo Vietnam. Además de puestos de ropa y souvenirs, hay una variedad gastronómica asombrosa, con mariscos frescos, platos locales, zumos tropicales y postres típicos. Es también un excelente lugar para comprar camisetas, probablemente las de mejor calidad y precio de todo el país.

Ten en cuenta que el mercado cierra a medianoche, así que conviene ir con tiempo para disfrutarlo sin prisas.

Con la visita al mercado nocturno dimos por finalizado el día y regresamos al hotel. Al día siguiente volábamos por la tarde hacia Hanoi, para después dirigirnos a Tam Coc, pero antes teníamos planeada una visita matutina a dos de los lugares más emblemáticos de Da Nang: las Marble Mountains y la Pagoda de Lady Buddha.


MARBLE MONUNTAINS 


AM PHU CAVE

Nos levantamos temprano y pedimos un Grab que nos llevó hasta las Marble Mountains, a unos veinte minutos del hotel. Al ser pronto por la mañana, evitamos el habitual caos circulatorio de las ciudades vietnamitas. Las Marble Mountains (Ngũ Hành Sơn) son un conjunto de cinco colinas de mármol y piedra caliza, cada una asociada con un elemento de la naturaleza: Thuy Son (Agua), Kim Son (Metal), Thổ Son (Tierra), Mộc Son (Madera) y Hỏa Son (Fuego). 

Cada una tiene su propio carácter y significado espiritual, aunque la más grande y visitada es Thuy Son, donde se concentran los templos, cuevas y pagodas más impresionantes. 

Antes de subir al monte principal decidimos visitar primero la Am Phu Cave, también conocida como la Cueva del Infierno, uno de los lugares más simbólicos y sobrecogedores del complejo. La entrada se encuentra justo antes de las escaleras que conducen a Thuy Son, y junto a ella está la taquilla. La entrada cuesta unos 20.000 VND, y el horario de visita es de 7:00 a 17:30 todos los días.

La Am Phu Cave está envuelta en leyendas y misticismo. Se cuenta que fue descubierta en el siglo XIX por el emperador Minh Mang durante una visita a las Marble Mountains. Cuando sus soldados entraron a explorarla, las antorchas que llevaban se apagaron misteriosamente, motivo por el cual el emperador decidió llamarla “Cueva del Infierno”. Cuando uno desciende a su interior, entiende perfectamente el nombre: la sensación de humedad, el silencio roto por el eco del agua y las luces tenues que iluminan las figuras talladas hacen que realmente parezca un descenso al inframundo.

El Juicio de Yama

La cueva está muy bien señalizada, y la zona principal es fácilmente visitable, siempre que no se tengan problemas de movilidad, ya que hay muchas escaleras. Existe una parte más profunda, que representa el descenso total al infierno, con pasadizos muy estrechos y empinados, no recomendada para quienes padezcan claustrofobia. Nada más comenzar el recorrido, una gran escalinata conduce hasta la puerta principal, decorada con dragones y figuras demoníacas. Se cruza un puente de piedra sobre un pequeño estanque, que simboliza el paso del mundo terrenal al espiritual.

Al entrar, se accede a la primera gran cámara, la del Juicio de Yama, el rey del Infierno. En el centro destaca su figura imponente, rodeada de demonios, jueces y almas arrodilladas que esperan su sentencia. En las paredes hay relieves que muestran los castigos por pecados como la avaricia, la mentira o la violencia, iluminados con luces rojas y verdes que acentúan el ambiente sombrío. Tras esta sala, el camino se divide en varios pasadizos estrechos y escaleras empinadas, donde se encuentran esculturas que representan las torturas y sufrimientos de los condenados, cada zona correspondiente a una de las diez cortes del infierno budista.

La parte más profunda de la cueva es un espacio bajo y apenas iluminado, que simboliza el punto máximo del sufrimiento. Allí, las luces parpadeantes y los sonidos de lamentos crean una atmósfera inquietante y sobrecogedora.

A partir de este punto, el camino comienza a ascender lentamente, simbolizando el regreso hacia la luz y la redención. A medida que se avanza, la claridad aumenta hasta que la luz natural entra por una grieta superior: es el llamado camino de la iluminación. En esta sección aparecen estatuas de Buda y figuras angelicales que representan el renacimiento y la purificación del alma.




La visita concluye en el Jardín de la Iluminación, un pequeño espacio al aire libre con estanques, incienso y una estatua de Quan Âm, la diosa de la compasión. Los visitantes suelen dejar ofrendas o tocar la campana como símbolo de agradecimiento y paz interior. Antes de marcharte, merece la pena observar las numerosas lápidas y placas que recuerdan el uso de la cueva durante la guerra: fue refugio y hospital subterráneo del Viet Cong durante el conflicto entre el norte y el sur de Vietnam. 

Tras abandonar la Am Phu Cave, tomamos un camino a la izquierda que nos lleva a otras taquillas, las que dan acceso a Thuy Son, la zona más visitadas de mas Marble Mountains. Hay dos casillas de entradas, una entrada que te permite subir en ascensor y otra que te permite hacerlo por las escaleras. La entrada cuesta 40.00 VND y subir en ascensor 15.000 VND adicionales, la diferencia es al cambio menos de un euro, y sinceramente no merece la pena llegar agotado a la cima por ese precio. Nosotros tomamos la del ascensor, y como hay poca cola, en nada estamos en la zona superior de Thuy Son.


THUY SON — LA MONTAÑA DEL AGUA


Mapa de Thuy Son, la Montaña del Agua


Torre Xa Loi

Una vez llegas a la parte superior de Thuy Son, el primer punto que te recibe nada más salir del ascensor es la Torre Xa Loi, una elegante estopa budista construida para albergar reliquias sagradas de Buda. Fue edificada a mediados del siglo XX como parte del complejo del templo Linh Ứng, y su diseño sigue el estilo clásico de las pagodas vietnamitas: varios niveles superpuestos, techos curvos en forma de dragón y esculturas de guardianes en cada piso. La torre, de siete plantas, simboliza las siete etapas del camino hacia la iluminación budista. Aunque no se puede subir hasta la cima, se puede acceder libremente a su base y primer nivel, desde donde se aprecian de cerca los detalles de sus tallas y relieves.






A pocos metros se alza la pagoda Linh Ứng, construida a mediados del siglo XIX durante el reinado del emperador Minh Mạng, de la dinastía Nguyễn. 

Su nombre significa “Respuesta Espiritual” , y la tradición cuenta que fue erigida para honrar a Buda y proteger a Đà Nẵng de desastres naturales y malos espíritus. Su arquitectura es típicamente vietnamita: techos en forma de dragón, columnas decoradas con inscripciones y figuras mitológicas en las entradas. En el patio principal hay varias estatuas de Buda en distintas posturas, representando la paz, la enseñanza y la compasión.

No te quedes solo con la pagoda: en sus alrededores encontrarás rincones encantadores, como una escultura de cabezas de dragón que parecen emerger de la vegetación, una gran figura de Buda y un jardín con las estatuas de los doce signos zodiacales del calendario vietnamita.

Pagoda Linh Ứng








Cueva de Tang Chon
Siguiendo el camino marcado se llega a la Cueva de Tang Chon, una de las más grandes del recinto, aunque curiosamente no la más visitada. El acceso se realiza por un sendero empedrado que desciende suavemente entre árboles y pequeños altares hasta una entrada disimulada entre la vegetación. En su interior te esperan un pequeño templo y un altar con las estatuas de Buda y de Quan Âm, la diosa de la compasión, rodeadas de velas, flores y ofrendas. Las paredes muestran inscripciones antiguas y figuras talladas directamente en la roca, dejadas por los fieles a lo largo de los años.






Cueva Van Thong
De vuelta en el sendero, una escalera empinada conduce a la Cueva Van Thong, cuyo nombre significa “Camino al Cielo”. Es quizá la menos visitada, y eso le da un aire más salvaje y auténtico. Se trata de una cueva vertical que conecta el interior de la montaña con su parte superior, lo que explica su nombre. En la base encontrarás un altar dedicado a Buda Shakyamuni, iluminado por velas e incienso. Desde ahí comienza un ascenso muy estrecho y empinado hasta un punto donde entra la luz natural entre las rocas. Es una experiencia diferente, aunque exigente: si vas cansado o no eres muy ágil, es perfectamente prescindible, ya que un resbalón aquí podría arruinarte las vacaciones.

La siguiente parada es la Tam Thai Pagoda, un templo budista del siglo XVII y uno de los más antiguos del complejo. Está rodeada de árboles centenarios y banderines de oración, y su estructura principal, orientada al mar, se compone de tres niveles que simbolizan el Cielo, la Tierra y el Inframundo. Frente a la pagoda hay un pequeño estanque de loto y varias estatuas de Buda que transmiten una profunda sensación de serenidad.

Tam Thai Pagoda

Desde la Tam Thai Pagoda parten varios caminos. Si sigues el sendero principal llegarás a la espectacular Cueva Huyen Khong, aunque antes pasarás por la Cueva Hoa Nghiêm. Justo antes de llegar, hay un punto de descanso con pequeños bares donde puedes refrescarte con una bebida o disfrutar de un coco recién abierto.

Quan Âm en la Cueva Hoa Nghiêm
La Cueva Hoa Nghiêm suele pasar algo desapercibida, pero merece la visita. Su nombre significa “Ornamento Floral”, y destaca por una imponente estatua de Quan Âm (Guanyin), la diosa de la compasión, tallada directamente en la roca. De varios metros de altura, es una de las imágenes más veneradas del complejo y el corazón espiritual de esta cueva.                                                                                                                             
Unos pasos más adelante se encuentra la joya del recorrido: la Cueva Huyen Khong, una gruta abierta al cielo en la que los rayos de sol atraviesan la bóveda superior e iluminan el humo del incienso, creando un ambiente casi místico. En su interior hay varios altares, entre ellos uno dedicado a Quan Âm. La combinación de penumbra, luz natural y humo crea un escenario mágico y uno de los lugares más fotogénicos de las Marble Mountains. No podrás resistirte a hacerte la típica foto con la luz celestial cayendo sobre ti.


 

Cueva Huyen Khong

De regreso a la Tam Thai Pagoda, tomamos otro de los senderos que parten desde allí. Este lleva a dos nuevas pagodas y a un mirador.

Tam Tôn Pagoda

La primera es la Tam Tôn Pagoda, cuyo nombre significa “Los Tres Venerables”, en referencia a la Trinidad budista: Buda Shakyamuni (el Buda histórico), Buda Amitabha (símbolo de la luz infinita y la compasión) y Buda Maitreya (el Buda del futuro, que representa la esperanza y la renovación). Construida en el siglo XIX y restaurada tras la guerra, su edificio principal es sencillo, con techos curvos en forma de dragón y columnas decoradas con inscripciones en caracteres chinos. En el altar central destacan las tres estatuas doradas de los Budas, colocadas una al lado de la otra, representando las tres dimensiones de la iluminación: pasado, presente y futuro.

Tam Tôn Pagoda

Un poco más adelante, llegamos a la Từ Tâm Pagoda, la más retirada pero también la más tranquila y con las mejores vistas sobre las Marble Mountains. Su nombre significa “Corazón Compasivo”, y fue construida en el siglo XIX, siendo restaurada en varias ocasiones tras los daños sufridos durante la guerra de Vietnam. Está rodeada de espesa vegetación y solo se accede por un camino de piedra. Al llegar, el silencio lo llena todo: el sonido del viento entre los árboles y el suave repicar de las campanas crean una atmósfera de serenidad.

Từ Tâm Pagoda

El templo, de diseño tradicional vietnamita, combina techos curvados en forma de dragón, columnas de madera oscura y paredes con inscripciones doradas. Su jardín exterior es una joya: lleno de bonsáis, árboles frutales, linternas de piedra y pequeñas esculturas que representan escenas de la vida de Buda. Desde aquí se disfrutan unas de las mejores vistas de Đà Nẵng y de las demás montañas del conjunto.


Từ Tâm Pagoda
Từ Tâm Pagoda


Muy cerca se encuentra un pequeño mirador con templete, aunque sinceramente, las vistas desde la Từ Tâm Pagoda son más bonitas, con menos gente y un ambiente mucho más relajado.



Y así, casi sin darnos cuenta, pasaron cuatro horas explorando las Marble Mountains. La visita superó con creces nuestras expectativas: un lugar lleno de historia, espiritualidad, belleza natural y rincones mágicos. Sin duda, una parada imprescindible si pasas por Đà Nẵng.

Esta vez, bajamos andando —que siempre es más fácil que subir— y pedimos un Grab que nos lleva hasta otra de las joyas de la ciudad: la Pagoda de Lady Buddha, nuestra siguiente parada del viaje.



LADY BUDDHA, EL GRAN ICONO DE DA NANG

Visitar la Pagoda de Lady Buddha es una de esas excursiones que te hacen entender por qué Đà Nẵng tiene fama de ciudad equilibrada entre lo moderno y lo tradicional. A unos diez kilómetros del centro, en plena península de Sơn Trà, este rincón combina vistas espectaculares del mar con una tranquilidad poco común. Más que un lugar de culto, es un espacio donde el paisaje, la arquitectura y el ambiente se mezclan para ofrecer una visita relajada y muy fotogénica.

Bahía de Da Nang

Lady Buddha

Tardamos algo más de media hora en llegar; la distancia es considerable, pero el trayecto compensa. Durante el recorrido bordeamos la costa y pudimos disfrutar de las playas de Đà Nẵng, famosas no solo por su belleza, sino también por su historia: durante la guerra de Vietnam, eran el lugar donde los soldados estadounidenses acudían a descansar, ya que en la zona había una base militar cercana.

La carretera que conduce hasta la pagoda recorre el litoral y luego se eleva entre una vegetación frondosa, ofreciendo vistas espectaculares de la bahía de Đà Nẵng. A medida que ascendemos, el paisaje se vuelve más verde y el aire más fresco. Aunque parezca un templo antiguo, la Pagoda Linh Ứng es bastante reciente: fue construida a comienzos del siglo XXI, aunque todo el mundo la conoce con un nombre más sencillo y popular: el templo de Lady Buddha.

Nada más entrar, dejamos la pagoda a nuestra derecha y caminamos hacia la gran protagonista del recinto: la imponente estatua de Lady Buddha, representación de Quan Âm, la diosa de la compasión. Con 67 metros de altura, es considerada la estatua más alta de Vietnam. Se alza sobre una base en forma de flor de loto de 35 metros de diámetro y mira hacia el mar, como si vigilara la bahía. En su interior hay 17 niveles, cada uno con su propio pequeño altar y diferentes representaciones de Buda.

Unos escalones más abajo hay un mirador desde donde se puede contemplar toda la bahía de Đà Nẵng, la playa de Mỹ Khê y, en los días claros, incluso las Marble Mountains a lo lejos.

Chính Điện

A espaldas de la estatua, frente a un amplio patio repleto de bonsáis y esculturas, se encuentra el templo principal, conocido como Chính Điện. No es un edificio único, sino un conjunto de pabellones conectados entre sí. Su fachada destaca por los dragones entrelazados y las inscripciones doradas, mientras que en el interior se encuentra una gran estatua de Buda Shakyamuni, sentado en posición de meditación, rodeado de flores frescas y ofrendas.

Buda Shakyamuni


A ambos lados hay pequeños pabellones con figuras protectoras del budismo vietnamita y, en la parte trasera, otros espacios más tranquilos, como el pabellón de meditación, donde a veces pueden verse monjes rezando junto a un gran Buda dorado.




Pero más allá de los templos, lo mejor del lugar es pasear sin prisa. Cada rincón tiene algo diferente: estatuas curiosas, detalles arquitectónicos, pequeños grupos de monos que merodean por los jardines y miradores perfectos para hacer fotos. No es el templo más majestuoso del país, pero sí uno de los más agradables de recorrer, con un ambiente relajado y vistas de postal.

 

Tras pasar un buen rato explorando el recinto, decidimos volver hacia el centro de Đà Nẵng. Queríamos visitar el mercado y hacer una parada en la catedral, ya que por la tarde teníamos vuelo hacia Hanoi. Como la app de Grab mostraba pocos coches disponibles, optamos por negociar con un taxista, que finalmente nos llevó al mismo precio que marcaba la aplicación. Así cerramos nuestra visita a Lady Buddha, con el mar al fondo y la sensación de haber descubierto uno de los rincones más emblemáticos de Đà Nẵng.



Catedral de Đà Nẵng

Mercado de Da Nang
Nuestra última parada en Đà Nẵng fue la catedral, aunque antes aprovechamos para dar una vuelta por el mercado central. Si estás esperando encontrar un mercado colorido y lleno de recuerdos como el de Ho Chi Minh City, mejor baja un poco las expectativas: aquí es más bien un mercado local de alimentos, con puestos de frutas, pescado y productos frescos. Interesante para ver la vida cotidiana, pero algo decepcionante si buscas compras o ambiente turístico.

Catedral de Da Nang
La catedral de Đà Nẵng se encuentra a pocos minutos del mercado, así que fuimos caminando. A primera vista, recuerda bastante a otras iglesias coloniales del país, como las de Saigón, pero tiene un toque muy propio. Popularmente se la conoce como la “Pink Church”, por el tono rosado de su fachada, y también como la “Rooster Church” o “Iglesia del Gallo”, por la veleta con forma de gallo que corona su campanario.

El edificio fue construido durante el periodo colonial francés, en la década de 1920, y su estilo gótico adaptado al trópico le da un aire muy fotogénico entre tanto entorno moderno. Es pequeña, pero su color y su elegancia la convierten en una de las postales más reconocibles de Đà Nẵng.

Por desgracia, cuando llegamos estaba cerrada al público, así que no pudimos entrar y tuvimos que conformarnos con dar una vuelta por el exterior y hacer algunas fotos. Aun así, vale la pena acercarse, aunque sea unos minutos: su fachada rosa destaca entre los edificios del centro y ofrece una estampa encantadora.

Con esta visita dimos por terminada nuestra ruta de un día por Đà Nẵng, una ciudad que se puede recorrer fácilmente en poco tiempo si te centras en lo esencial. Dejamos pendiente el Parque Sun World Ba Na Hills, para el que haría falta al menos un día más.

Antes de despedirte de Đà Nẵng, te recomiendo hacer una última parada en alguna de sus cafeterías —hay muchas, preciosas y muy bien decoradas— y probar un café de huevo, una de las especialidades más deliciosas de Vietnam. Una forma perfecta de cerrar tu paso por esta ciudad costera.